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La Pantherophis guttatus es un colúbrido robusto, fuerte, estilizado,
con una cabeza pequeña y un cuerpo preparado para la adaptación a su
hábitat en los bosques, pinares y laderas rocosas del sudeste de Estados
Unidos, de donde son originarias. Sus medidas normales son de unos 120
cm., llegando incluso a medir entre 150 y 180 cm.
Hasta hace algunos años era imposible concebir a las serpientes como
animales domésticos. Hoy, después de esos tiempos remotos donde se
consideraban animales venidos de otros lugares extraños para hacer el
mal al hombre, los consideramos nuestros amigos porque, por ejemplo, nos
protegen de grandes plagas de roedores que no somos capaces de dominar.
Con una coloración que va del rojo claro al naranja y del marrón al
anaranjado, dependiendo de la región de donde proceda, presenta manchas
cuadradas que recuerdan una silla de montar bordeada por una línea
negra. Esta línea se aprecia en función del ejemplar y su tonalidad de
fondo. Su parte ventral es blanca, pero pasa al color crema con negro
como un tablero de ajedrez. Hoy en día, los criaderos, a través de su
fácil reproducción, han llegado a la conclusión de que existen
ejemplares que nos hacen pensar que estas serpientes, por su color,
provienen de la serpiente del maíz (Elaphe Guttata).
Una dieta variada
A estas serpientes se las conoce con el nombre de ‘ratoneras’. Pero su
alimentación no sólo se basa en ratones, puesto que pueden comer
lagartijas, ranas, insectos y aves, aunque, en cautividad, las
mantengamos toda su vida a base de roedores. La presa será acorde al
tamaño del ejemplar, proporcionándole su alimento una vez por semana.
Este es un factor discordante, ya que muchos criadores suelen
alimentarlas cada quince días.
Además, habrá que tener cuidado cuando comience la muda porque, si
utilizamos roedores vivos, no comerá y podría ser mordida por éstos. En
ese momento, se suelen adaptar a comer animales muertos y descongelados,
pero no hay que olvidar que no es muy recomendado por la pérdida de
aporte vitamínico que supone, además de dejar a un lado su instinto
animal. También sería aconsejable montar una instalación de crianza de
ratones, pues el mercado no tendrá siempre una presa proporcional al
tamaño de la serpiente. |