| Tortuga de Río (Podocnemis lewyana) |
Las
tortugas se cuentan entre los animales más amenazados. Son ovíparas. La
tortuga de Río tiene un temperamento tímido y pasa mucho tiempo en el
agua lo que hace menos frecuente su visualización. Sin embargo su aparición suele ocurrir cuando muerde los anzuelos de los pescadores, tragando tanto la carnada que es muy difícil de extraer dado su largo cuello, lo cual provoca a menudo su muerte. Son carnívoras y suelen consumir tanto presas muertas como vivas. Su período de alimentación se desarrolla, en general, entre setiembre y abril, y su tiempo de ayuno, que dura aproximadamente seis meses, está relacionado con la estación fría. En ciertas ocasiones, algunas tortugas no prueban alimentos por períodos de hasta más de un año. Son excelentes nadadoras debido a las modificaciones que en el curso de la evolución ha sufrido su anatomía, dotada de un diseño hidrodinámico, ya que el caparazón —considerablemente liso— se halla comprimido en su parte dorsal y ventral. También
las extremidades están achatadas hacia atrás; además tienen membranas
entre los dedos que al extenderse facilitan la natación.Es de hábitos
sociales bien definidos, ya que se une con los otros ejemplares de la
población tanto en épocas desfavorables como en las otras.La actividad
reproductora de esta tortuga de se inicia hacia el mes de diciembre,
época en que el cortejo, la cópula y la postura de huevos son claramente
observables; finaliza hacia febrero, cuando los ejemplares dedican mayor
tiempo a otros comportamientos no menos importantes como asolearse y
buscar alimentos. A pocos metros del agua, en algún sector desprovisto
de vegetación -tanto en arena como en tierra- la futura madre busca un
lugar con adecuada humedad e iluminación, donde los rayos solares
incidan de tal modo de permitir la incubación de los huevos.Usando alternativamente cada miembro posterior cava un hoyo elipsoidal de alrededor de nueve centímetros de largo por siete de ancho y aproximadamente once de profundidad, donde desova. A continuación tapa el nido y se dedica a una severa vigilancia del mismo. El
tiempo de gestación de los embriones, incubados dentro del hoyo, es de
70 días si las condiciones son óptimas, pero -como ocurre con la mayoría
de los reptiles-, si las características ambientales no son favorables,
el nacimiento puede atrasarse significativamente. La cantidad de huevos
colocados por las hembras oscila entre cinco y veintidós. Los huevos son
blancos, redondos, lisos al tacto; están bien calcificados (su cáscara
es dura), son casi esféricos (de unos tres centímetros de diámetro) y
pesan entre 15 y 16,5 gramos. Finalmente, cuando todas las condiciones
están dadas, nacen las crías, cuyo espaldar mide menos de tres
centímetros y medio de largo por casi tres de ancho. De inmediato se
dirigen al agua y se refugian durante su primer tiempo de vida entre la
vegetación acuática donde se halla el alimento adecuado para su
desarrollo -pequeños insectos, caracoles y peces-, y donde además
encuentran lugar adecuado para asolearse.
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